miércoles, 3 de diciembre de 2008

Consejo frente a la crisis

A estas alturas todos sabemos que la economía mundial está sumida en una crisis económica, aunque hay quien habla de recesión o gatillazo eyaculatorio de divisas. Con la crisis pasa como con la metafísica o con Muholland Drive, todo el mundo habla sobre ella, pero muy poca gente realmente la entiende. Para que estas navidades no se quede perdido si en alguna cena familiar sus cuñados que trabajan en PriceWaterHouseCoopers hablan sobre el tema, en singerstone.blogspot.com le ofrcemos unas nociones condensadas con todo lo que necesita saber. No se pierda la lección del siguiente experto:




Ahora, una vez que todo el mundo sabe de lo que estamos hablando va un sabio consejo para superar la crisis y salir sanos y salvos de ella. Mi consejo va dirigido a las grandes compañías de animación y de musicales. Es el momento de apretarse el cinturón y todos sabemos los altísimos cachés que se pagan hoy en día a los actores. Incluso en las películas de animación se contrata a renombrados intérpretes para que den voz a los personajes. Aquí, realmente hay que recortar presupuesto como sea. Pues ahí va mi propuesta. Si en una película de animación o en un espectáculo musical hay un personaje masculino y otro femenino interactuando o interpretando una canción, ¿quién ha dicho que debamos contratar necesariamente a dos actores? Esta es la raiz de mi propuesta. Hay gente capaz de afrontar perfectamente ambos papeles, ambas interpretaciones, ambas voces. Con medidas como esta podemos reducir hasta un 50% el presupuesto dedicado a contratar estrellas. Tomen nota, señores productores.





sábado, 22 de noviembre de 2008

Hote Empress + "asomante"

Este maravilloso hotel de East Hastings Street llama al transeúnte a preguntarse casi morbosamente qué se oculta tras esas variopintas cortinas.

jueves, 6 de noviembre de 2008

The best place on Earth



La Columbia Británica es el mejor sitio sobre la faz de la tierra. Se puede decir más alto, pero no más claro. Así al menos deben creerlo los del gobierno de la BC y, por extensión, la mayoría de los columbibritánicos. Y se quedan más anchos que largos. De tal afirmación se pueden deducir varias cosas. Primero que a los canadienses se la pelan las playas. Sí, en verano la gente se baña en las playas de Vancouver, pero, que queréis que os diga, ni son playas de primera (ni de segunda), ni creo que el agua esté para morirse del gustirrinín. Pero bueno, Polinesia, Caribe, Maldivas, Sri Lanka y demás, una birria, vamos. Aquí les gusta poner las cervezas a remojo en el mar y que salgan frías.

Imaginemos, por tanto, que en la British Columbia hace tiempo que solucionaron el gran dilema "playa o montaña" decantándose colectivamente hacia la montaña. Desde luego no es de extrañar. Con una extensión que prácticamente duplica la de España tienen montañas y glaciares de escalas descomunales por todos los lados. Además eso explicaría porqué tanta gente va vestida como si fuera a subir el Annapurna todos los días después del café. (es como estar en la facultad de geología de la Complu). Bien, bien. Parece que las cosas empiezan a entenderse. O no. No olvidemos que estamos optando al MEJOR lugar de la Tierra. Así que debemos ser escrupulosos a la hora de otorgar el título.

Pensando sobre glaciares y montañas me vienen a la cabeza otros serios competidores. Los Alpes, está claro que no compite en extensión y magnitud, pero relativamente cerca tenemos la Costa Azul, que suma puntos. Islandia: glaciares gigantes, inmensas montañas, paisajes casi extraterrestres y todo ello aderezado con volcanes desperdigados por aquí y por allí; el paraiso del geólogo, el montañero y el contemplador de paisajes. Duro competidor.

Se me ocurre también Patagonia; no destaca por el volcanismo pero si por una riqueza en ecosistemas como los famosos bosques de nothofagus, gente maravillosa y más abierta que por estos lares (qué hay que decir sobre argentinos y chilenos) y una cocina excepcional. Por último mencionaré Nepal o Tíbet, con el Himalaya al alcance de la mano y que ofrecen culturas y vivencias fascinantes. Suponiendo que finalmente alguien se decantara por la BC como sitio predilecto para practicar montañismo voy a dejar clara una observación. Nos encontramos en uno de los sitios más lluviosos de toda norteamérica. Un largo y desagradable otoño le espera al montañero en este rincón del mundo (ver previsiones) durante el que la gente pasa del hikking olímpicamente. Eso reduce a seis los meses propensos para las actividades camperas.


Pero vayamos a otro punto. La vidilla de la ciudad, por ejemplo. Una de las primeras cosas que lee uno en la Lonely Planet de Vancouver es la inmensa sorpresa que supone el descubrimiento de la oferta nocturna para el que llega a la ciudad pensando sólo en salir a escalar montañas y partirse la crisma en la grieta de un glaciar. El escritor debió apuntar aquello con retranca. Es verdad que hay muchos clubes con música en directo y festivales de cine (sí, lo incluye en el apartado "go party"), pero lo que se dice una capital de la diversión no es, no. A parte que los conciertos y espectáculos no son diferencialmente deslumbrantes si los comparamos con los de cualquier área metropolitana del primer mundo, a la vidal nocturna le falta mucho ambientillo. Mucha atmósfera. No se como expresarme. Así que rivalizar con la BC en este aspecto no es difícil. París, Roma, las islas griegas, la costa de levante, Barcelona, Madrid. Y, qué coño, hasta Palencia.

Es un sitio agradable, civilizado, con bonitos paisajes, gente amable y divertida (tampoco son super-setas, no)... eso no lo niega nadie... pero de ahí al título hay mucho trecho.

Así las cosas, si otorgar el título de "mejor lugar de la Tierra" de mi dependiese, tengan claro que desde luego la British Columbia no se lo llevaría. Desde luego yo no se lo daba. Llámenme rancio.


jueves, 2 de octubre de 2008

Chinatown y East Hastings St




La primera vez que fui al Chinatown de Vancouver era domingo y no me faltaba motivación. Guía, cámara, espíritu urbano-callejeador. Pero, como dije, era domingo. Calles amplias y desiertas, tiendas cerradas. Casi no había ni chinos. La mera comparación con el Chinatown de San Francisco me deprimía. Algun edificio interesante pero todo muy moderno. Pender St y Keefer St estaban vacías y no tardé nada en pasearlas. LLegué a Gore Ave, al final del barrio chino. Qué desolación. Nada de nada.

Afortunadamente me dio por subir hasta Hastings St y ver qué había por aquella zona. Y lo que hay en Hastings a esa altura es un submundo que vive aislado del resto de la ciudad. Hambre, droga, prostitución... Resulta entonces que la famosa calle Hastings, que articula todo Vancouver, justo antes de llegar al downtown se sumerge en lo underground a lo bestia, antes de salir a la superficie más allá, junto a las tiendas de moda y las torres de Canada Trust.

A lo largo de la calle se suceden maravillosos edificios destartalados como el Balmoral Hotel o el Empress Hotel, estrechos y deshechos guardianes de la miseria, y uno puede teletransportarse a los años cincuenta e imaginarse aquella calle llena de cadillacs. Quién sabe. Igual estos edificios albergaron en su tiempo prósperos negocios y los hoteles se pagaban por noches, no por horas.




Al cabo de los días volví a Chinatown. Era sábado. La comparación con San Francisco sigue siendo odiosa, pero una enorme actividad había tomado el barrio y las calles estaban llenas de tiendas de comida: verduras, legumbres, carne, especias, marisco, peces vivos, peces muertos, peces deshidratados,... bichos varios. Esta vez fui con un chico español que trabaja en el mismo centro de la univerisdad que yo. Dimos un par de vueltas. Después tomamos la calle Hastings rumbo al downtown.





martes, 23 de septiembre de 2008

miércoles, 13 de agosto de 2008