lunes, 16 de febrero de 2009

tras los pasos de Santa Cruz

la visita del Doncel

Un soleado día de enero acompañamos a uno de los tipos infames por Sigüenza con la finalidad de captar algunas instantáneas que pudieran incluirse en el libro que acaba de terminar sobre el pintor Francisco Santa Cruz. Este libro puede descargarse en este enlace de bubok.com.


Imprenta Rodrigo

Imprenta Rodrigo

Imprenta Rodrigo

domingo, 15 de febrero de 2009

Manning Provincial Park

Lightening Lake - Manning Park



Eran principios de diciembre. Mi estancia en Canadá tocaba a su fin y yo todavía sin ver la nieve. Bueno, sin tocarla. Algunos días se veían las montañas nevadas allá al fondo; más allá de Hastings; más allá de la Bahía Inglesa; pegaditas a Vancouver Norte. La nieve que premia el aguante de los columbibritánicos durante un horroroso otoño lluvioso y ventoso que un servidor se tragó entero. La nieve que marca la estación del esquí. La vuelta a las actividades en exteriores. El regocijo máximo de una provincia (un país) que vive por y para hacer el cabra en el entorno natural. Así las cosas, le dije a mi amigo Ricardo, que es mexicano:"Oye, Ricardo, quiero ver la nieve". A los dos días me dijo qué tienes que hacer el fin de semana del 6. Y le dije que nada, que la última vez que salí de marcha por Vancouver terminé cerrando el Cellar Nightclub con una panda de travestidos tailandeses, y que había tenido suficiente (no saque aquí el lector conlusiones equívocas, aunque sí puede sacarlas sobre lo extrañas que pueden llegar a ser las noches cuando uno sale solo por Vancouver). Así que Ricardo me dijo que íbamos a hacer camping al Manning Park. Y yo le dije que me parecía una idea cojonuda.

No tenía saco de dormir. Así que recurrí a mi amigo Phillip, británico en la British Columbia, amigo de la universidad y experto en peces y en hacer el cabra como buen adaptado al estilo de vida canadiense. Le dije Phillip, me voy a hacer camping al Manning Park este fin de semana y necesito un saco de dormir. Y Phillip dijo "you're kidding me" se te van a congelar los nuts. Y yo le dije que no fuera exagerado. Así que, con aire mitad resignado y divertido, me llevó a su casa y me enseñó los sacos que tenía. Y me dijo que me llevara el de menos siete grados y un forro interior por si acaso bajaba la temperatura un poco más, para no quedarme pajarito. Y la verdad que ahí, con lo del saco de menos siete grados, me empecé a hacer idea de por donde iban los tiros.




el viaje a la nieve - Manning Park



huellitas de puma - Manning ParkSe tarda como tres horas y pico en llegar hasta el Manning Park desde Vancouver, parada en un supermercado para el abastecimiento incluida. Amenizamos el viaje con los Tigres del Norte, historias de narcos y leyendas del Sasquash, típico de las Montañas Cascade (que era la zona donde íbamos). La misma tarde que llegamos hicimos una marcha. No había demasiada nieve. Bajamos al Lightening Lake, que estaba helado. Comenzamos un camino que ascendía y fuimos ganando altura. A los lados del camino cada vez había más nieve, y en ella podíamos seguir los juegos persecutorios de los conejos y los pumas. Al cabo de un par de horas dimos media vuelta, la tarde caía rápido y la penumbra empezaba a invadirlo todo. Habíamos aparcado al lado de un cobertizo de madera que no podía aislarse del exterior con ninguna puerta. Cuando volvimos una familia también había aparcado su carabana por allí y estaban ya cocinando en la chimenea. Calentamos nuestras latas y cenamos con ellos. Cuando se retiraron montamos la iglú allí mismo, bien cerquita de la chimenea. Yo no se que habría pasado si hubiéramos acampado fuera. Mucho frío no pasé, porque el saco me salvó, pero cuando sacaba el bracillo para beber agua... la botella estaba a puntito de congelarse. Eso dentro de la tienda. Qué gustirrinín vover al plumífero.

Cuando amanecimos la nieve lo cubría todo. Aquello ya era otra cosa. El resto del día lo empleamos en hacer el cabra por el lago, repasar lecciones de botánica, ir a ver las castoreras y ver un bosque muy bonito, ya por debajo de la cota de nieve, con algunos árboles realmente impresionantes.

¡que nieve, que nieve!


Lake, ice and trees - Manning Park


Beaver Lake - Manning Park
Beaver Lake: el lago creado por una familia de castores, compeltamente helado


Beaver Lake - Manning Park
Beaver Lake


las lecciones botánicas de Ricardo
La lección de botánica: el sitka spruce.



¿Douglas Fir?
Red Cedar...



río+bosque

jueves, 12 de febrero de 2009

Un Homenaje

Sin palabras me quedé cuando vi este maravilloso homenaje de Los Soprano a Toro Salvaje.






miércoles, 3 de diciembre de 2008

Consejo frente a la crisis

A estas alturas todos sabemos que la economía mundial está sumida en una crisis económica, aunque hay quien habla de recesión o gatillazo eyaculatorio de divisas. Con la crisis pasa como con la metafísica o con Muholland Drive, todo el mundo habla sobre ella, pero muy poca gente realmente la entiende. Para que estas navidades no se quede perdido si en alguna cena familiar sus cuñados que trabajan en PriceWaterHouseCoopers hablan sobre el tema, en singerstone.blogspot.com le ofrcemos unas nociones condensadas con todo lo que necesita saber. No se pierda la lección del siguiente experto:




Ahora, una vez que todo el mundo sabe de lo que estamos hablando va un sabio consejo para superar la crisis y salir sanos y salvos de ella. Mi consejo va dirigido a las grandes compañías de animación y de musicales. Es el momento de apretarse el cinturón y todos sabemos los altísimos cachés que se pagan hoy en día a los actores. Incluso en las películas de animación se contrata a renombrados intérpretes para que den voz a los personajes. Aquí, realmente hay que recortar presupuesto como sea. Pues ahí va mi propuesta. Si en una película de animación o en un espectáculo musical hay un personaje masculino y otro femenino interactuando o interpretando una canción, ¿quién ha dicho que debamos contratar necesariamente a dos actores? Esta es la raiz de mi propuesta. Hay gente capaz de afrontar perfectamente ambos papeles, ambas interpretaciones, ambas voces. Con medidas como esta podemos reducir hasta un 50% el presupuesto dedicado a contratar estrellas. Tomen nota, señores productores.





sábado, 22 de noviembre de 2008

Hote Empress + "asomante"

Este maravilloso hotel de East Hastings Street llama al transeúnte a preguntarse casi morbosamente qué se oculta tras esas variopintas cortinas.

jueves, 6 de noviembre de 2008

The best place on Earth



La Columbia Británica es el mejor sitio sobre la faz de la tierra. Se puede decir más alto, pero no más claro. Así al menos deben creerlo los del gobierno de la BC y, por extensión, la mayoría de los columbibritánicos. Y se quedan más anchos que largos. De tal afirmación se pueden deducir varias cosas. Primero que a los canadienses se la pelan las playas. Sí, en verano la gente se baña en las playas de Vancouver, pero, que queréis que os diga, ni son playas de primera (ni de segunda), ni creo que el agua esté para morirse del gustirrinín. Pero bueno, Polinesia, Caribe, Maldivas, Sri Lanka y demás, una birria, vamos. Aquí les gusta poner las cervezas a remojo en el mar y que salgan frías.

Imaginemos, por tanto, que en la British Columbia hace tiempo que solucionaron el gran dilema "playa o montaña" decantándose colectivamente hacia la montaña. Desde luego no es de extrañar. Con una extensión que prácticamente duplica la de España tienen montañas y glaciares de escalas descomunales por todos los lados. Además eso explicaría porqué tanta gente va vestida como si fuera a subir el Annapurna todos los días después del café. (es como estar en la facultad de geología de la Complu). Bien, bien. Parece que las cosas empiezan a entenderse. O no. No olvidemos que estamos optando al MEJOR lugar de la Tierra. Así que debemos ser escrupulosos a la hora de otorgar el título.

Pensando sobre glaciares y montañas me vienen a la cabeza otros serios competidores. Los Alpes, está claro que no compite en extensión y magnitud, pero relativamente cerca tenemos la Costa Azul, que suma puntos. Islandia: glaciares gigantes, inmensas montañas, paisajes casi extraterrestres y todo ello aderezado con volcanes desperdigados por aquí y por allí; el paraiso del geólogo, el montañero y el contemplador de paisajes. Duro competidor.

Se me ocurre también Patagonia; no destaca por el volcanismo pero si por una riqueza en ecosistemas como los famosos bosques de nothofagus, gente maravillosa y más abierta que por estos lares (qué hay que decir sobre argentinos y chilenos) y una cocina excepcional. Por último mencionaré Nepal o Tíbet, con el Himalaya al alcance de la mano y que ofrecen culturas y vivencias fascinantes. Suponiendo que finalmente alguien se decantara por la BC como sitio predilecto para practicar montañismo voy a dejar clara una observación. Nos encontramos en uno de los sitios más lluviosos de toda norteamérica. Un largo y desagradable otoño le espera al montañero en este rincón del mundo (ver previsiones) durante el que la gente pasa del hikking olímpicamente. Eso reduce a seis los meses propensos para las actividades camperas.


Pero vayamos a otro punto. La vidilla de la ciudad, por ejemplo. Una de las primeras cosas que lee uno en la Lonely Planet de Vancouver es la inmensa sorpresa que supone el descubrimiento de la oferta nocturna para el que llega a la ciudad pensando sólo en salir a escalar montañas y partirse la crisma en la grieta de un glaciar. El escritor debió apuntar aquello con retranca. Es verdad que hay muchos clubes con música en directo y festivales de cine (sí, lo incluye en el apartado "go party"), pero lo que se dice una capital de la diversión no es, no. A parte que los conciertos y espectáculos no son diferencialmente deslumbrantes si los comparamos con los de cualquier área metropolitana del primer mundo, a la vidal nocturna le falta mucho ambientillo. Mucha atmósfera. No se como expresarme. Así que rivalizar con la BC en este aspecto no es difícil. París, Roma, las islas griegas, la costa de levante, Barcelona, Madrid. Y, qué coño, hasta Palencia.

Es un sitio agradable, civilizado, con bonitos paisajes, gente amable y divertida (tampoco son super-setas, no)... eso no lo niega nadie... pero de ahí al título hay mucho trecho.

Así las cosas, si otorgar el título de "mejor lugar de la Tierra" de mi dependiese, tengan claro que desde luego la British Columbia no se lo llevaría. Desde luego yo no se lo daba. Llámenme rancio.


jueves, 2 de octubre de 2008

Chinatown y East Hastings St




La primera vez que fui al Chinatown de Vancouver era domingo y no me faltaba motivación. Guía, cámara, espíritu urbano-callejeador. Pero, como dije, era domingo. Calles amplias y desiertas, tiendas cerradas. Casi no había ni chinos. La mera comparación con el Chinatown de San Francisco me deprimía. Algun edificio interesante pero todo muy moderno. Pender St y Keefer St estaban vacías y no tardé nada en pasearlas. LLegué a Gore Ave, al final del barrio chino. Qué desolación. Nada de nada.

Afortunadamente me dio por subir hasta Hastings St y ver qué había por aquella zona. Y lo que hay en Hastings a esa altura es un submundo que vive aislado del resto de la ciudad. Hambre, droga, prostitución... Resulta entonces que la famosa calle Hastings, que articula todo Vancouver, justo antes de llegar al downtown se sumerge en lo underground a lo bestia, antes de salir a la superficie más allá, junto a las tiendas de moda y las torres de Canada Trust.

A lo largo de la calle se suceden maravillosos edificios destartalados como el Balmoral Hotel o el Empress Hotel, estrechos y deshechos guardianes de la miseria, y uno puede teletransportarse a los años cincuenta e imaginarse aquella calle llena de cadillacs. Quién sabe. Igual estos edificios albergaron en su tiempo prósperos negocios y los hoteles se pagaban por noches, no por horas.




Al cabo de los días volví a Chinatown. Era sábado. La comparación con San Francisco sigue siendo odiosa, pero una enorme actividad había tomado el barrio y las calles estaban llenas de tiendas de comida: verduras, legumbres, carne, especias, marisco, peces vivos, peces muertos, peces deshidratados,... bichos varios. Esta vez fui con un chico español que trabaja en el mismo centro de la univerisdad que yo. Dimos un par de vueltas. Después tomamos la calle Hastings rumbo al downtown.