jueves, 4 de noviembre de 2010

lejos quedó el verano

lejos quedó, y lejos sus maravillosos contrastes




martes, 27 de abril de 2010

El “eslabón perdido” y otras estupideces

En los últimos meses diversas publicaciones en revistas científicas han anunciado importantes hallazgos en el campo de la paleoantroplogía. Hace no mucho nos enterábamos de que el análisis del DNA mitocondrial procedente de una falange de un [presunto] H. sapiens que vivió hace 40000 años en una cueva en las montañas de Altai, en Siberia, apuntaba a su pertenencia a un linaje que diversificó del de neandertales y humanos modernos hace alrededor de un millón de años. Pese a que el artículo, que elucubra sobre una posible migración fuera de África diferente (y muy anterior, 0.5 ma) a la de neandertales y sapiens, apareció en Nature, muchos son los que han puesto el descubrimiento en tela de juicio debido al gran error que puede conllevar el sacar conclusiones tan amplias basadas en un material genético tan escaso (un sólo individuo). Pese a que de primeras pueda parecer que Krauser et al. se han tirado un poquito a la piscina, es verdad que el equipo está trabajando ahora en la extracción de ADN nuclear con el fin de corroborar el primer resultado. No es mi intención meterme con el artículo en sí, ni con la metodología, ni mucho menos. Lo interesante de todo esto es la lectura que hacen los medios generalistas (prensa, radio, televisión) sobre descubrimientos como éste. Cómo los periodistas se pirran por expresiones del tipo “nueva especie” o “ eslabón perdido” hasta el punto de inventarse lo que les da la gana y convertirse en perfecto paradigama de aquella famosa frase “no dejes que la realidad te estropee un buen titular”. Así, y tal como recogía El PaleoFreak, muchos medios (no todos) pasaban del “posible nuevo linaje” de Homo, originalmente publicado en Nature, a “nueva especie descubierta” y barbaridades semejantes.

Todavía más preocupante, por irónico, por estúpido, por casi surrealista, es la adjudicación automática de la archifamosa expresión “eslabón perdido” a muchos de los descubrimientos de nuevas especies (esta vez sí, nuevas especies) de primates independientemente del bicho que sean, el grupo al que pertenezcan o la datación que tengan. "Eslabón perdido" es un término que científicamente hace mucho tiempo que perdió su lógica y su aplicación. Originalmente una especie de bicho híbrido, a medio camino entre chimpancé y humano. Hilando fino se podría definir como el ancestro común que dio lugar al linaje humano por un lado y, por otro, al linaje del chimpancé. Por aquel entonces se pensaba que una linea evolutiva definida, llegado el momento, pasó de ser mono y dio como resultado un humano. Hoy los genéticos sitúan esta división de los linajes hace unos 10 millones de años , pero los numerosos descubrimientos de homininos fósiles revelan que su evolución está lejos de ser una línea clara, y con cada nuevo bicho que se desentierra la cosa se complica. Bipedismo absoluto o facultativo basado en huesos pélvicos muy fragmentados, asignación a formas robustas o gráciles basados en ejemplares que pueden ser juveniles o hembras, hipótesis biogeográficas que cambian sin cesar, qué caracteres debemos considerar como más primitivos y cuáles como más evolucionados... La paleoantropología no escapa de ninguna de las dificultades que los paleontólogos de otros grupos animales padecen constantemente, y además ha de añadir la relativa escasez de restos fósiles con los que trabaja. El trabajo es duro, el panorama cambia constantemente y el reto nos es otro que resolver una de las grandes preguntas existenciales de la humanidad: ¿de dónde venimos? Pero claro, a los medios todo esto se la pela y redefinen la taxonomía y la filogenia del grupo a su manera. Así, parecen proponer la definición del clado Eslabonperdidae como Rasputín, el mono Amedio, su ancestro común y todos los descendientes de éste. Con dos cojones.

Valgan dos ejemplos para ilustrar la estupidez mediática. Hace algo menos de un año se hacía pública la descripción de Darwinius masillae, un Adapiforme del Eoceno Superior de Messel, Alemania, con un pasmoso estado de conservación. Una datación de 43 millones para un monito tan avanzado debe ser un cojón de pato. Yo es que a los monos les perdí el cariño cuando con cuatro años un mandril casi me arranca la cara de un zarpazo en el zoo de Santillana. Y cuando veo a Ida (así se llama el cabroncete) pienso “¿estos hijos de puta y esa mala leche ya estaban aquí hace 43 millones de años?”. Pero a lo que iba. La prensa no se hizo esperar; 43 millones de años+primate= “eslabón perdido”. Muchos medios cayeron en el sensacionalismo y en el error, seguramente a sabiendas.


Pareja de Australopithecus sediba entregados a la vida de edonismo y lujuria típica del clima tropical de finales del Plioceno africano. Con el uso de gafas homologadas, esta idílica imagen podrá verse en 3D gracias a las últimas tecnologías desarrolladas por Singerstone&JLC Co.


Casi un año después (hace un mes escaso), se publica el descubrimiento de Australopithecus sediba en una cueva de Malpala, Sudáfrica. La nueva especie de australopitecínido, datada en 1.78 a 1.95 ma, ha suscitado cierto debate, ya que presenta rasgos (principalmente en el cráneo y dientes) que lo asemejan a formas primitivas de Homo y su datación es posterior a las formas más primitivas asignadas a este género (H. habilis y H. rudolfensis). La comunidad paleoantropóloga está casi dividida al fifty-fifty sobre si meterlo en Australopithecus o en Homo. Interesante, desde luego, la existencia de una nueva forma basal que pueda haber dado lugar a nuestro propio género. Pero, claro, el redactor piensa ¿“basal”, “rudolfensis”?, ¿”asignación a géneros”?¿”género qué”? Y en vez de molestarse en adaptar la información para su divulgación tiran por la tangente: “¡¡extra, extra!! ¡¡Encontrado el eslabón perdido!!”.

Así que da igual la importancia y la naturaleza de los descubrimientos, los medios (como con tantas cosas) siempre velarán porque sus titulares sean lo más llamativos posibles, sus artículos los más leídos y sus ingresos por publicidad los más jugosos. Salvo raras y admirables excepciones.


Este y otros contenidos sobre paleontología y evolución pueden verse en PMMV.es

lunes, 5 de abril de 2010

el mejor truco del mundo


El viernes pasado fui a Valladolid a visitar a mi primo Gori, el mago. Como siempre que voy a verle, celebramos, deambulamos por los barrios y la noche hizo con nosotros lo que quiso. De vuelta a su casa, hechos polvo, nos pusimos a hablar de magia y de magos. Al principio la conversación divagó por derroteros clásicos: Houdini, el escapismo, Copperfield, cómo hacer desaparecer la estatua de la libertad y demás. De repente me acordé de un truco que un viejo conocido de un tío mío nos había contado en Calpe, siendo Gori y yo muy pequeños. Aquel hombre nos contó que de pequeño, hacía mucho tiempo, había ido con su padre a ver a un mago en su pueblo.

Como al mago le precedía la fama y la notoriedad de su ilusionismo, la plaza del pueblo estaba a reventar y la gente se arremolinaba alrededor del escenario. El espectáculo comenzaba a las 5 y el público estaba ansioso por ver las maravillas que aquel mago iba a mostrarles en breves instantes. Cuando llegó la hora el mago no apareció. Al cabo de un rato la gente comenzaba a estar nerviosa, y ya se empezaban a escuchar los primeros silbidos. Pasaron veinte minutos, y media hora. Mucha gente se levantó de su asiento y se fue. La gente abucheaba indignada. Tras una larga espera, sobre el escenario, apareció un hombre. Todo el mundo empezó a increparle mientras él hacía esfuerzos por acallar al público. Pero qué se ha creído, le gritaban. Esto es un timo. ¡No hemos venido aquí a perder el tiempo de esta manera! Cuando el mago pudo devolver el silencio a la plaza, habló. No se por qué montan este alboroto. Justo ahora que son las cinco empieza mi actuación. Comprueben sus relojes. Atónitos, los allí presentes comprobaron en sus relojes (los que llevaban) que, efectivamente eran las cinco. Aún más alucinados quedaron cuando vieron que el reloj del ayuntamiento también marcaba las cinco. Y lo mejor de todo,
eran las cinco, no sólo en sus relojes, y en el reloj de la plaza, ¡sino que eran las cinco de verdad! A continuación, y sin hacer esperar más al público, el mago comenzaba su actuación, que incluía números más clásicos, como el de tragarse un hilo y varios alfileres y sacarlos después hilvanados en él. Años después Gori se acuerda perfectamente de todos los detalles de la historia.

Aquel relato del mago que cambiaba el tiempo (o al menos la percepción temporal del público) estuvo dando vueltas en la memoria de mi primo. Cuando, con el tiempo, se ha dedicado profesionalmente al oficio, ha tenido la oportunidad de comentar el tema con otros magos de su comunidad y en congresos importantes con ilusionistas de renombre. Incluso ha encontrado referencias al famoso truco del hombre que cambiaba el tiempo en manuales y libros de historia de la Magia. Todos los libros y todos los magos con los que ha hablado parecen estar de acuerdo en una cosa. El truco del hombre que hace esperar al público y al final comienza su número a la hora es una leyenda. Nadie lo ha visto nunca, porque nunca existió. Por que es un truco imposible.

En parte desilusionado, Gori nunca más volvió a mencionar el tema. Pasó el tiempo y la historia del mago que paraba el tiempo volvió a sumergirse en su memoria. Pero la historia le volvió a encontrar años después cuando hablaba con su abuela sobre magia, trucos e ilusionismo. Y sin haber mencionada nada, ella le contó que de pequeña había ido con sus padres al circo a ver la actuación de un mago. Resulta que la actuación empezó tarde y que la gente, recordaba al detalle, comenzó a patalear sobre el entablado que había debajo de los asientos del público en señal de protesta. Y al cabo de un buen rato el mago apareció en escena y tras apaciguar al respetable dijo que no sabía por qué protrestaban, que la actuación comenzaba a la hora programada. La abuela de Gori recuerda que llevaba el reloj que le habían regalado recientemente por su comunión y que cuando lo miró se dio cuenta de que la actuación empezaba puntualmente. A su hora.




jueves, 25 de marzo de 2010

calentando motores. nos vamos de la galaxia

Con toda la buena intención de no aburrirme, de aburrir al lector y de que no se me oxide el "blogito", voy a aprovechar este impresionate vídeo para calentar los motores y retomar la actividad postera-postalera. Espero que lo disfrutéis. Seguiremos (intentaré) posteando.



martes, 16 de junio de 2009

Home

El fotógrafo Yann Arthus-Bertrand, que hace unos años se convirtió en una celebritie mundial tras la publicación de La Tierra desde el aire, acaba de presentar un documental titulado Home. Empleando tomas aéreas de paisajes, gentes y fauna impresionantes la pieza pretende llamar la atención y alertar conciencias sobre la importancia de conservar los recursos, los seres vivos y la diversidad cultural de nuestro planeta.




Yo tan sólo lo he revisado por encima, pero tiene muy muy buena pinta. El documental entero podéis verlo en este enlace.

¡A disfrutarlo!


lunes, 16 de febrero de 2009

tras los pasos de Santa Cruz

la visita del Doncel

Un soleado día de enero acompañamos a uno de los tipos infames por Sigüenza con la finalidad de captar algunas instantáneas que pudieran incluirse en el libro que acaba de terminar sobre el pintor Francisco Santa Cruz. Este libro puede descargarse en este enlace de bubok.com.


Imprenta Rodrigo

Imprenta Rodrigo

Imprenta Rodrigo

domingo, 15 de febrero de 2009

Manning Provincial Park

Lightening Lake - Manning Park



Eran principios de diciembre. Mi estancia en Canadá tocaba a su fin y yo todavía sin ver la nieve. Bueno, sin tocarla. Algunos días se veían las montañas nevadas allá al fondo; más allá de Hastings; más allá de la Bahía Inglesa; pegaditas a Vancouver Norte. La nieve que premia el aguante de los columbibritánicos durante un horroroso otoño lluvioso y ventoso que un servidor se tragó entero. La nieve que marca la estación del esquí. La vuelta a las actividades en exteriores. El regocijo máximo de una provincia (un país) que vive por y para hacer el cabra en el entorno natural. Así las cosas, le dije a mi amigo Ricardo, que es mexicano:"Oye, Ricardo, quiero ver la nieve". A los dos días me dijo qué tienes que hacer el fin de semana del 6. Y le dije que nada, que la última vez que salí de marcha por Vancouver terminé cerrando el Cellar Nightclub con una panda de travestidos tailandeses, y que había tenido suficiente (no saque aquí el lector conlusiones equívocas, aunque sí puede sacarlas sobre lo extrañas que pueden llegar a ser las noches cuando uno sale solo por Vancouver). Así que Ricardo me dijo que íbamos a hacer camping al Manning Park. Y yo le dije que me parecía una idea cojonuda.

No tenía saco de dormir. Así que recurrí a mi amigo Phillip, británico en la British Columbia, amigo de la universidad y experto en peces y en hacer el cabra como buen adaptado al estilo de vida canadiense. Le dije Phillip, me voy a hacer camping al Manning Park este fin de semana y necesito un saco de dormir. Y Phillip dijo "you're kidding me" se te van a congelar los nuts. Y yo le dije que no fuera exagerado. Así que, con aire mitad resignado y divertido, me llevó a su casa y me enseñó los sacos que tenía. Y me dijo que me llevara el de menos siete grados y un forro interior por si acaso bajaba la temperatura un poco más, para no quedarme pajarito. Y la verdad que ahí, con lo del saco de menos siete grados, me empecé a hacer idea de por donde iban los tiros.




el viaje a la nieve - Manning Park



huellitas de puma - Manning ParkSe tarda como tres horas y pico en llegar hasta el Manning Park desde Vancouver, parada en un supermercado para el abastecimiento incluida. Amenizamos el viaje con los Tigres del Norte, historias de narcos y leyendas del Sasquash, típico de las Montañas Cascade (que era la zona donde íbamos). La misma tarde que llegamos hicimos una marcha. No había demasiada nieve. Bajamos al Lightening Lake, que estaba helado. Comenzamos un camino que ascendía y fuimos ganando altura. A los lados del camino cada vez había más nieve, y en ella podíamos seguir los juegos persecutorios de los conejos y los pumas. Al cabo de un par de horas dimos media vuelta, la tarde caía rápido y la penumbra empezaba a invadirlo todo. Habíamos aparcado al lado de un cobertizo de madera que no podía aislarse del exterior con ninguna puerta. Cuando volvimos una familia también había aparcado su carabana por allí y estaban ya cocinando en la chimenea. Calentamos nuestras latas y cenamos con ellos. Cuando se retiraron montamos la iglú allí mismo, bien cerquita de la chimenea. Yo no se que habría pasado si hubiéramos acampado fuera. Mucho frío no pasé, porque el saco me salvó, pero cuando sacaba el bracillo para beber agua... la botella estaba a puntito de congelarse. Eso dentro de la tienda. Qué gustirrinín vover al plumífero.

Cuando amanecimos la nieve lo cubría todo. Aquello ya era otra cosa. El resto del día lo empleamos en hacer el cabra por el lago, repasar lecciones de botánica, ir a ver las castoreras y ver un bosque muy bonito, ya por debajo de la cota de nieve, con algunos árboles realmente impresionantes.

¡que nieve, que nieve!


Lake, ice and trees - Manning Park


Beaver Lake - Manning Park
Beaver Lake: el lago creado por una familia de castores, compeltamente helado


Beaver Lake - Manning Park
Beaver Lake


las lecciones botánicas de Ricardo
La lección de botánica: el sitka spruce.



¿Douglas Fir?
Red Cedar...



río+bosque

jueves, 12 de febrero de 2009

Un Homenaje

Sin palabras me quedé cuando vi este maravilloso homenaje de Los Soprano a Toro Salvaje.






miércoles, 3 de diciembre de 2008

Consejo frente a la crisis

A estas alturas todos sabemos que la economía mundial está sumida en una crisis económica, aunque hay quien habla de recesión o gatillazo eyaculatorio de divisas. Con la crisis pasa como con la metafísica o con Muholland Drive, todo el mundo habla sobre ella, pero muy poca gente realmente la entiende. Para que estas navidades no se quede perdido si en alguna cena familiar sus cuñados que trabajan en PriceWaterHouseCoopers hablan sobre el tema, en singerstone.blogspot.com le ofrcemos unas nociones condensadas con todo lo que necesita saber. No se pierda la lección del siguiente experto:




Ahora, una vez que todo el mundo sabe de lo que estamos hablando va un sabio consejo para superar la crisis y salir sanos y salvos de ella. Mi consejo va dirigido a las grandes compañías de animación y de musicales. Es el momento de apretarse el cinturón y todos sabemos los altísimos cachés que se pagan hoy en día a los actores. Incluso en las películas de animación se contrata a renombrados intérpretes para que den voz a los personajes. Aquí, realmente hay que recortar presupuesto como sea. Pues ahí va mi propuesta. Si en una película de animación o en un espectáculo musical hay un personaje masculino y otro femenino interactuando o interpretando una canción, ¿quién ha dicho que debamos contratar necesariamente a dos actores? Esta es la raiz de mi propuesta. Hay gente capaz de afrontar perfectamente ambos papeles, ambas interpretaciones, ambas voces. Con medidas como esta podemos reducir hasta un 50% el presupuesto dedicado a contratar estrellas. Tomen nota, señores productores.





sábado, 22 de noviembre de 2008

Hote Empress + "asomante"

Este maravilloso hotel de East Hastings Street llama al transeúnte a preguntarse casi morbosamente qué se oculta tras esas variopintas cortinas.

jueves, 6 de noviembre de 2008

The best place on Earth



La Columbia Británica es el mejor sitio sobre la faz de la tierra. Se puede decir más alto, pero no más claro. Así al menos deben creerlo los del gobierno de la BC y, por extensión, la mayoría de los columbibritánicos. Y se quedan más anchos que largos. De tal afirmación se pueden deducir varias cosas. Primero que a los canadienses se la pelan las playas. Sí, en verano la gente se baña en las playas de Vancouver, pero, que queréis que os diga, ni son playas de primera (ni de segunda), ni creo que el agua esté para morirse del gustirrinín. Pero bueno, Polinesia, Caribe, Maldivas, Sri Lanka y demás, una birria, vamos. Aquí les gusta poner las cervezas a remojo en el mar y que salgan frías.

Imaginemos, por tanto, que en la British Columbia hace tiempo que solucionaron el gran dilema "playa o montaña" decantándose colectivamente hacia la montaña. Desde luego no es de extrañar. Con una extensión que prácticamente duplica la de España tienen montañas y glaciares de escalas descomunales por todos los lados. Además eso explicaría porqué tanta gente va vestida como si fuera a subir el Annapurna todos los días después del café. (es como estar en la facultad de geología de la Complu). Bien, bien. Parece que las cosas empiezan a entenderse. O no. No olvidemos que estamos optando al MEJOR lugar de la Tierra. Así que debemos ser escrupulosos a la hora de otorgar el título.

Pensando sobre glaciares y montañas me vienen a la cabeza otros serios competidores. Los Alpes, está claro que no compite en extensión y magnitud, pero relativamente cerca tenemos la Costa Azul, que suma puntos. Islandia: glaciares gigantes, inmensas montañas, paisajes casi extraterrestres y todo ello aderezado con volcanes desperdigados por aquí y por allí; el paraiso del geólogo, el montañero y el contemplador de paisajes. Duro competidor.

Se me ocurre también Patagonia; no destaca por el volcanismo pero si por una riqueza en ecosistemas como los famosos bosques de nothofagus, gente maravillosa y más abierta que por estos lares (qué hay que decir sobre argentinos y chilenos) y una cocina excepcional. Por último mencionaré Nepal o Tíbet, con el Himalaya al alcance de la mano y que ofrecen culturas y vivencias fascinantes. Suponiendo que finalmente alguien se decantara por la BC como sitio predilecto para practicar montañismo voy a dejar clara una observación. Nos encontramos en uno de los sitios más lluviosos de toda norteamérica. Un largo y desagradable otoño le espera al montañero en este rincón del mundo (ver previsiones) durante el que la gente pasa del hikking olímpicamente. Eso reduce a seis los meses propensos para las actividades camperas.


Pero vayamos a otro punto. La vidilla de la ciudad, por ejemplo. Una de las primeras cosas que lee uno en la Lonely Planet de Vancouver es la inmensa sorpresa que supone el descubrimiento de la oferta nocturna para el que llega a la ciudad pensando sólo en salir a escalar montañas y partirse la crisma en la grieta de un glaciar. El escritor debió apuntar aquello con retranca. Es verdad que hay muchos clubes con música en directo y festivales de cine (sí, lo incluye en el apartado "go party"), pero lo que se dice una capital de la diversión no es, no. A parte que los conciertos y espectáculos no son diferencialmente deslumbrantes si los comparamos con los de cualquier área metropolitana del primer mundo, a la vidal nocturna le falta mucho ambientillo. Mucha atmósfera. No se como expresarme. Así que rivalizar con la BC en este aspecto no es difícil. París, Roma, las islas griegas, la costa de levante, Barcelona, Madrid. Y, qué coño, hasta Palencia.

Es un sitio agradable, civilizado, con bonitos paisajes, gente amable y divertida (tampoco son super-setas, no)... eso no lo niega nadie... pero de ahí al título hay mucho trecho.

Así las cosas, si otorgar el título de "mejor lugar de la Tierra" de mi dependiese, tengan claro que desde luego la British Columbia no se lo llevaría. Desde luego yo no se lo daba. Llámenme rancio.


jueves, 2 de octubre de 2008

Chinatown y East Hastings St




La primera vez que fui al Chinatown de Vancouver era domingo y no me faltaba motivación. Guía, cámara, espíritu urbano-callejeador. Pero, como dije, era domingo. Calles amplias y desiertas, tiendas cerradas. Casi no había ni chinos. La mera comparación con el Chinatown de San Francisco me deprimía. Algun edificio interesante pero todo muy moderno. Pender St y Keefer St estaban vacías y no tardé nada en pasearlas. LLegué a Gore Ave, al final del barrio chino. Qué desolación. Nada de nada.

Afortunadamente me dio por subir hasta Hastings St y ver qué había por aquella zona. Y lo que hay en Hastings a esa altura es un submundo que vive aislado del resto de la ciudad. Hambre, droga, prostitución... Resulta entonces que la famosa calle Hastings, que articula todo Vancouver, justo antes de llegar al downtown se sumerge en lo underground a lo bestia, antes de salir a la superficie más allá, junto a las tiendas de moda y las torres de Canada Trust.

A lo largo de la calle se suceden maravillosos edificios destartalados como el Balmoral Hotel o el Empress Hotel, estrechos y deshechos guardianes de la miseria, y uno puede teletransportarse a los años cincuenta e imaginarse aquella calle llena de cadillacs. Quién sabe. Igual estos edificios albergaron en su tiempo prósperos negocios y los hoteles se pagaban por noches, no por horas.




Al cabo de los días volví a Chinatown. Era sábado. La comparación con San Francisco sigue siendo odiosa, pero una enorme actividad había tomado el barrio y las calles estaban llenas de tiendas de comida: verduras, legumbres, carne, especias, marisco, peces vivos, peces muertos, peces deshidratados,... bichos varios. Esta vez fui con un chico español que trabaja en el mismo centro de la univerisdad que yo. Dimos un par de vueltas. Después tomamos la calle Hastings rumbo al downtown.





martes, 23 de septiembre de 2008

miércoles, 13 de agosto de 2008

martes, 5 de agosto de 2008

viernes, 27 de junio de 2008

Vector Portraits

El otro día, sumergiéndome en la blogosfera pedalera encontré un par de cosas que me llamaron la atención. Como la primera trataba sobre cómo masturbar paquidermos creo que voy a pasar directamente a la segunda. Se trata de una serie de retratos de Andrew Bush, realizadas desde un coche a los conductores de los coches vecinos. La serie no tiene desperdicio. Cuelgo un par de ellas para abrir boca.











jubilación

martes, 24 de junio de 2008

era otra tormenta

Ayer calló una tormenta salvaje. Entrada la noche estaba tumbado, esperando a que a mi cabeza le diera por dormirse. De pronto la habitación se iluminó y volvió rápidamente a las tinieblas. Luego, desbordando las calles, llegó el ruido y temblaron los cristales. Sucedió una vez más y otra. Entonces, golpeado por un fogonazo más, lo vi, encerrado en mi mente, como un recuerdo conservado al vacío. 


Era otra noche y era otra tormenta. El ruido se hizo más intenso. La lluvia se estrellaba contra el poncho de plástico y dentro todo era humedad. Caminaba con las botas empapadas por una playa desierta que se aparecía unos segundos con las luces de la tormenta y volvía a desaparecer. Otras tres siluetas formaban aquel penoso grupo. No usábamos linternas. A cada paso los seres de la arena iluminaban unos instantes nuestras huellas en la oscuridad. Y sólo había lluvia. La oíamos contra nuestros ponchos. La oíamos contra la arena y contra las palmeras y el manglar. Y oíamos el mar. El Pacífico queríendose comer la playa a bocados. Las olas aquí mismo mojándonos los pies, chocando contra los innumerables troncos que salpicaban la playa y que nosotros sólo podíamos ver durante fracciones de segundo. Y, con cada descarga de luz, la inmensidad salvaje, agazapada, invadiéndolo todo. De repente el temor del instinto desapareció. Me emborrachó una consciencia absoluta. Podía sentir cada gota, cada hoja temblando en la noche, los infinitos seres microscópicos iluminándose bajo nuestros pies, los peces entre la espuma del océano y las tortugas mirándonos pasar, esperando para tomar la playa. Fui engullido en una comunión, en una fusión temporal, por aquella inmensidad que lo era todo. Recuerdo esa sensación recorriendo mi cuerpo, bajo el poncho. Y con el siguiente relámpago debió quedar grabada en mi memoria.

sábado, 21 de junio de 2008

La senda del perdedor - Charles Bukowski

"Qué gran triunfo hubiera sido. Besar esos labios ceceantes, acariciar sus piernas abiertas mientras Hitler devoraba Europa y codiciaba Londres."


Bukowski narra su infancia, adolescencia y juventud a través de las desdichas de Henry Chinaski, su alter ego autobiográfico. Chinaski, a puñetazos con el mundo, repta por la mugrienta moqueta que hay detrás del falso sueño americano de los años treinta, más allá de los deportivos color crema de los niños bien, de las clases acomodadas y de la propaganda política. Las explosiones hormonales y el abuso prematuro del alcohol le llevan en carambola por un mundo cutre y casposo que retrata a base de sartenazos con la precisión de un francotirador.

"La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. Él creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas."

"Quizás pudiera vivir de mi ingenio. La jornada de ocho horas me parecía algo imposible, y sin embargo todo el mundo se sometía a ella. Y la guerra, todos hablaban de la guerra en Europa. No me interesaba la historia del mundo, sólo la mía. Vaya porquería. Tus padres controlaban los años de tu desarrollo jodiéndote todo el rato. Luego, cuando ya eras capaz de vivir por ti mismo, otros querían embutirte un uniforme para que te pudieran volar el culo.

El vino sabía fenomenal. Llené otra vez el vaso.

La guerra. Y yo todavía era virgen. ¿Puedes imaginarte volado en pedacitos en nombre de la historia sin haber siquiera conocido a una mujer? ¿O poseído un automóvil? ¿Qué es lo que protegería como soldado? A algún otro. Algún otro a quien yo le importaría un bledo. Morir en una guerra no evitaba que surgieran otras."

Además de maltratado por su padre hasta entrada la adolescencia, Chinaski estará durante años marcado, irritado y marginado por un terrible acné que le cubre todo el cuerpo y que condicionará su relación con los chicos y chicas de su edad, siendo estas últimas seres completamente fuera de su alcance y que despiertan en él un intenso sentimiento de rechazo:
"Las chicas tenían buen aspecto vistas a distancia, con el sol filtrándose entre sus ropas y cabellos. Pero cuando se acercaban y mostraban sus cerebros a través de la cháchara de sus bocas, te sentías con ganas de cavar una trinchera en una colina y esconderte con una ametralladora. Verdaderamente nunca sería capaz de ser feliz, casarme y tener hijos. Demonios, ni siquiera podía obtener trabajo como lavaplatos."
Sólo encontrará refugio en la bebida, la violencia de las peleas callejeras, la música y la literatura. En estas coordenadas, donde encontramos vómitos y manchas de vino en la alfombra, nace el germen que marcará la vida y obra de Bukowski.

La senda del perdedor es un libro ágil, rotundo y divertido que nos sacude el seso y la conciencia y que pese a hablarnos de una sociedad de hace setenta años se mantiene perfectamente fresco, hiriente y sincero.